Al terminar un proyecto web deberías quedarte con tres cosas: el dominio registrado a tu nombre, los accesos al hosting y al gestor de contenidos, y el código o la plantilla con la que está hecha la web. Si falta el primero, no eres dueño de tu dirección; si faltan los otros dos, cambiar de proveedor significa rehacerlo todo. Conviene dejarlo por escrito antes de empezar, no al final.
Las tres cosas que tienen que quedar a tu nombre
No es desconfianza, es higiene. Un proveedor serio no tiene problema en ponerlo por escrito, porque no vive de retener a nadie.
| Qué | Por qué importa | Cómo se comprueba |
|---|---|---|
| El dominio | Es tu dirección. Si está a nombre del proveedor, no puedes mudarte sin su permiso | El titular del registro tiene que ser tu nombre o el de tu empresa |
| Los accesos | Sin ellos no puedes tocar tu propia web ni darle acceso a otro | Que te entreguen usuario y contraseña del panel y del hosting |
| El código o la plantilla | Determina si otro equipo puede continuar el trabajo | Que quede claro qué tecnología es y si hay licencias asociadas |
El dominio: lo que más problemas da
Es lo más barato del proyecto y lo que más conflictos genera. Cuando el proveedor registra el dominio a su nombre, aunque tú lo hayas pagado, mudarte depende de que él quiera transferirlo. No siempre es intencionado, pero el resultado es el mismo. Pide que se registre a tu nombre desde el primer día y guarda tú las credenciales del registrador.
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Qué significa que la web sea a medida o con plantilla
No es una cuestión de calidad sino de continuidad. Con una plantilla comercial, cualquier equipo que la conozca puede seguir; a cambio, esa plantilla suele tener licencia anual y limita hasta dónde puedes llegar. Con un desarrollo a medida no dependes de licencias de terceros, pero el equipo que lo continúe necesita entender ese código. Lo importante es saber cuál de las dos tienes antes de firmar, no después.
- Si es plantilla: pregunta qué licencia es, cuánto cuesta renovarla y a nombre de quién está.
- Si es a medida: pregunta si te entregan el código y en qué repositorio queda.
- En ambos casos: pregunta si algún componente depende de una suscripción que caduca.
Las licencias que caducan sin avisar
Muchas webs llevan piezas que se pagan aparte: plantillas, plugins de pago, tipografías con licencia comercial, servicios de formularios o de correo. Si esas licencias están a nombre del proveedor y el vínculo se rompe, la web sigue viva pero deja de actualizarse y con el tiempo empieza a fallar. Pide la lista de lo que se paga aparte y con qué frecuencia.
Qué pedir en la entrega
Una entrega ordenada se resuelve en un correo con todo dentro. Si tienes que perseguirlo, es señal de lo que viene después.
- Credenciales del registrador del dominio, con el titular a tu nombre.
- Accesos al hosting y al panel de administración de la web.
- Dónde está el código y quién tiene acceso.
- Lista de licencias y suscripciones activas, con su fecha de renovación.
- Accesos a las herramientas de medición: Analytics y Search Console a tu nombre, no al del proveedor.
Y si ya estás en la situación contraria
Si tu web actual está a nombre de otro, se puede recuperar: el dominio se transfiere y los accesos se piden por escrito. Lo que no siempre se recupera es el trabajo hecho sobre una plantilla con licencia ajena, y ahí a veces sale más barato rehacer que rescatar. Merece la pena revisarlo antes de que el proveedor deje de responder.