Una cotización de página web se lee por lo que no dice. Las tres partidas que más encarecen un proyecto después de firmado son el dominio y hosting del primer año, el contenido (textos y fotos) y las rondas de cambios incluidas. Si un presupuesto no las menciona, no es más barato: está incompleto, y la diferencia aparece en la factura del mes siguiente.
Las partidas que tienen que estar
Una cotización completa deja claro qué se entrega y qué no. Si alguna de estas líneas falta, no significa que esté incluida: significa que hay que preguntar.
- Cuántas páginas o secciones entra el precio, y qué pasa si hacen falta más.
- Quién pone los textos y las fotos. Es la partida que más proyectos retrasa.
- Dominio y hosting del primer año: si están incluidos, y a nombre de quién quedan.
- Cuántas rondas de cambios entran antes de que empiecen a cobrarse aparte.
- Si la web queda preparada para móvil y con el certificado de seguridad activo.
- Qué se entrega al final: accesos, código, manual de uso.
- Qué pasa después: si hay mantenimiento, cuánto cuesta y qué cubre.
Las tres partidas que suelen esconderse
No siempre es mala fe: muchas veces son costes que el proveedor da por supuestos y el cliente no. El resultado es el mismo, así que conviene preguntarlas siempre por escrito.
| Partida | Por qué aparece después | Qué preguntar |
|---|---|---|
| Contenido | Se asume que el cliente entrega textos y fotos listos | ¿Los textos los escriben ustedes o los pongo yo? |
| Dominio y hosting | Se cotiza el diseño, no el alojamiento del año siguiente | ¿Qué pago el segundo año y a quién? |
| Cambios posteriores | Las rondas incluidas se agotan antes de terminar | ¿Cuántas rondas entran y qué cuesta la siguiente? |
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Por qué dos presupuestos por lo mismo no cuestan lo mismo
Cuando la diferencia entre dos cotizaciones es grande, casi nunca es margen: es alcance. Uno está cotizando una plantilla adaptada y el otro un desarrollo pensado para tu operación. Ninguna de las dos está mal; simplemente no son el mismo producto. La pregunta útil no es cuál es más barato sino cuál de los dos resuelve lo que necesitas dentro de dos años.
Las señales de que un presupuesto va a dar problemas
Hay avisos que se ven antes de firmar y ahorran meses de discusión.
- Un precio cerrado dado por teléfono sin haber preguntado qué vendes.
- No aparece ninguna fecha de entrega ni hitos intermedios.
- No dice a nombre de quién queda el dominio.
- No menciona el mantenimiento ni lo que cuesta.
- Promete posiciones concretas en Google: eso nadie lo puede garantizar.
Cómo compararlos de forma justa
Pon las dos cotizaciones en una tabla con las mismas filas: páginas, contenido, dominio y hosting del primer y del segundo año, rondas de cambios, plazo, mantenimiento y qué te llevas al terminar. Cuando las dos están rellenas con las mismas filas, la diferencia de precio deja de ser un misterio y se convierte en una decisión.