Un certificado SSL cifra lo que viaja entre tu web y quien la visita, para que nadie pueda leerlo por el camino. Es lo que hace que la dirección empiece por «https» y aparezca el candado. Sin él, Chrome muestra un aviso de «no es seguro» antes de que el visitante vea tu contenido. Hoy es gratis en casi cualquier hosting, así que no tenerlo no se justifica.
Qué pasa si tu web no lo tiene
Tres cosas, todas malas. El navegador avisa al visitante de que el sitio no es seguro, y mucha gente se va antes de leer nada. Los formularios pierden credibilidad justo donde pides datos o pagos. Y Google considera la seguridad como un factor de posicionamiento, así que estar sin cifrar juega en contra frente a competidores que sí lo tienen. Si vendes online, además, ninguna pasarela de pago seria te va a habilitar sin él.
Cuánto cuesta (spoiler: normalmente nada)
La mayoría de proveedores incluye certificados gratuitos de Let's Encrypt, que se renuevan solos y cifran exactamente igual que uno de pago. Los certificados pagados existen para casos concretos: validación extendida de la organización, garantías comerciales o cobertura de muchos subdominios. Para una web de empresa o una tienda, el gratuito hace el trabajo. Si tu hosting te lo quiere cobrar aparte, es una señal sobre ese proveedor. Y cuando termine, asegúrate de con qué te quedas: código, dominio y accesos.
¿Prefieres no pelearte con el hosting?
Websy deja la web hecha y publicada: dominio, alojamiento, certificado y correos configurados. Tú no tocas un panel.
Cómo comprobar que está bien puesto
No basta con verlo instalado en el panel: hay que mirar la web real. Tres comprobaciones rápidas:
- Abre tu web y confirma que aparece el candado y la dirección empieza por https.
- Escribe la dirección con http:// a mano y comprueba que te redirige sola a https.
- Prueba también la versión con y sin «www»: las dos deben acabar en https y en la misma dirección.
El error del contenido mixto
Es el fallo más común después de instalar el certificado: la página carga por https pero alguna imagen, tipografía o script sigue pidiéndose por http. El navegador lo detecta y quita el candado, o directamente bloquea ese recurso. Suele pasar tras migrar una web antigua, y se arregla corrigiendo esas direcciones en el contenido. Si el candado no aparece pese a tener el certificado activo, este es el sospechoso número uno.
La renovación, otra vez
Los certificados vencen. Los de Let's Encrypt se renuevan automáticamente cada pocos meses si el hosting está bien configurado, pero conviene comprobar de vez en cuando que la renovación está ocurriendo. Un certificado vencido es peor que no tener ninguno: el navegador muestra una pantalla de advertencia a pantalla completa que muy pocos visitantes se atreven a saltar. Es parte de lo que cubrimos en mantenimiento y soporte web.